20.3.09


A veces el amor no es como uno lo imagina, a veces las cosas no salen como queremos. Muchas veces hacemos cosas sin pensar, o quizás las pensamos mucho. Todo da lugar al arrepentimiento, si no es por no hacerlo es por haberlo hecho. A veces las cosas que queremos están tan separadas de las que nos hacen bien, a veces, y casi siempre, buscamos lo que más nos duele. ‘Si no hay sufrimiento, no hay amor’, dicen. ¿Existirá ese amor que todo lo perdona? ¿Que todo lo olvida? ¿Que ama sin importar los defectos del otro, que deja de lado todo orgullo y egoísmo? Por mi parte nunca vi, ni escuché que existiera un amor sin medidas; un amor que justifique todos los errores, un amor completamente sincero. De esos que hacen que todos los demás desaparezcan, de esos que hacen a la persona que amás, alguien perfecto. En cambio, amores problemáticos hay de todos los tipos, de esos que te hacen odiar y querer al mismo tiempo, que te hacen mentir para no demostrar lo mucho que te duelen, los que por cualquier estupidez se tiran abajo, y se desarman. Y todo eso que alguna vez pensaste hacer o decir, queda solamente en tu pensamiento, porque ya es tarde, porque en el ir y venir, en los desacuerdos y dudas, no pudiste disfrutarlo de verdad, no pudiste expresarte y demostrar lo que realmente ese amor significaba. Hay muchas formas de amar, y una de ellas es disfrutar el bienestar del otro. Y por esto, muchas veces queda simplemente desear la felicidad, y ser feliz con solo ver que el otro lo es.

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